Hoy voy a dar una pequeña pincelada de Tadeo, un pianista que pulula por "Los valientes de Baco": "Tadeo es rubio tirando a castaño. redondo de cara, o sea cariampollado, y porque roza los cincuenta, en las sienes apuntan arrugas. Exageradamente espesas las cejas; cejas de mozo de cuadra, dado que están injertadas. Con todo, lo que causa mayor impresión cuando se echa una ojeada a su rostro, don Prisco, son los labios, los cuales labios están metidos en batalla con unos dientes porcelanescos... Piños de anuncio de dentífrico.
-¿Y de la cabellera no resaltas nada?.
-No sé... Déjame ver... tiene un pelo que para despeinarse se da maña, poco más.
-Lleva a remolque de la melena unas patillas de bandolero.
-Es cierto, no caía... En donde hacen punta, plateadas. ¡Gracias por refrescarme la memoria, don Prisco! Dios se lo pague con muchos hijos...
-Quita, quita...
"Los valientes de Baco" (Lulu.com), novela de Ramón Ferreiro Gómez, nos cuenta los acontecimientos que involucran a una cuadrilla de malhechores liderada por Tobías Tojárez Tejero, "El Pifias" o "Cabecilla de la superpandi". La historia está ambientada en una ciudad pesquera: Bicodeouro. La trama de la novela se divide en dos hilos conductores que se van entrelazando: El primero se desarrolla en su mayor parte en la taberna de "O que faltaba". El autor dedica parte de la novela a la descripción de esta tasca, en donde personajes como la portera Visitación, el cura don Castor, el farero Manuel, dos tahúres, Rogelio y Julito, Dori, la chica que toma el descafeinado de sobre en vaso de cristal, etc, dan, con sus caricaturescas vidas, una posible definición de "taberna" (o figón). Aunque no hagan parte de la otra historia (un robo), en mayor o menor medida se involucran en los hechos. El segundo hilo conductor de "Los valientes de Baco" es el robo por parte de Tobías, Eulogio, Viernes y Ricardito a la joyería Ruibal. Los acontecimientos vienen provocados por el despido de "El Pifias" (Tobías) del frigorífico Pescafiestra. Para vengarse, Tobías organiza el atraco a la platería con su cuadrilla. Desde ahí hasta la última página, las aventuras de esta pandilla de maleantes no dejarán indiferente al lector. A partir del segundo capítulo, el autor recurre a la introducción de un segundo narrador, don Prisco Labis, que se agrega al narrador principal, aportando comentarios personales y jocosos. Los dos narradores, el escritor y don Prisco Labis, mantienen constantemente unos diálogos que se mezclan con la narración principal.
03/07/11 ·
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Autor:
Ramón ·